Adiós querido Giuseppe Orefici
Dejas a Ica y al resto del mundo toda tu sapiencia grabada en los cuantiosos libros que escribiste. Las pirámides de Cahuachi siempre te recordarán como el enviado que las liberó de su escondite y les mostró la luz.
Giuseppe, los vientos soplan tu nombre entre los mantos de arena. Los huarangos del desierto nasqueño, lloran al italiano que los regó con su sudor y sus lágrimas durante esas interminables horas de heroico trabajo, bajo el abrasador sol o las tempestades de arena.
Fuiste feliz a veces, cuando emergía un nuevo hallazgo. Otras veces, estuviste frustrado por la soledad, cuando te daban la espalda y llevabas a cuestas el peso de alguna expedición.
Ha partido uno de los arqueólogos más importantes del mundo y es a ti, a quien el Perú entero, especialmente la Región Ica, deben rendir homenaje por siempre.
La primera vez que tuve oportunidad de entrevistarte, fue en el sagrado Cahuachi. Era el año 2013. La fotografía que te tomé frente a la gran pirámide y publiqué en Revista ICArte, se hizo viral. Fue el inicio de una sincera admiración y reconocimiento a tus aportes en al arqueología del Perú y el inicio de una amistad que siempre guardaré en mi corazón.
Giuseppe, gracias por tu tiempo. Atesoraré tus cartas y consejos para la ilustración de iconografías. Fui tu huésped en el Museo Antonini, fueron muy especiales los días que pasé contigo y con Charito. Ese tiempo me permitió valorar en su verdadera dimensión, toda vuestra entrega, preocupación y esfuerzo que demanda dirigir y mantener un museo.
Tu partida deja un gran vacío entre los tuyos, en la comunidad arqueológica, en Nasca, en Cahuachi. Pero tu nombre ya tiene lauros de luz y brillará por siempre en la historia de la arqueología en el Perú.



Comentarios